El beso que mas recuerdo es aquel entregado a mi frente
Pintura de Virgilio Arrieta
Etiquetas: Cosas que pasan, Mujer
Pintura de Virgilio Arrieta
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En cada retorno de mis viajes a la capital ansiaba bajarme en ese camino, un camino repleto de flores hermosas, eran muchas y engalanaban un buen trayecto. Un día, sin ton ni son le dije al chofer de esos carritos que van y vienen de Caracas que no imaginaba cuan feliz me haría que pudiera detenerse solo un “tantito” a comprar algunas flores, era como mucho exigir a la ya comodidad que brindaba el servicio, pero bueno, pedir no me costaba nada, a cambio recibí una mirada resignada que no pudo negarse a mi humilde petición.Guao¡ Flamantes y exóticas flores se posaban en la vía, de colores en degradé de tonos rojos, amarillos, naranjas, fucsias, brillaban todas y eran de unas alturas prominentes, un bastón del emperador lucia imponente, un ave del paraíso parecía querer volar, el papiro de moda estaba abierto y verdecito y entre ese tumulto de flores y espigas, había unas flores desgarbadas, alejadas, colocadas a la orilla de todas en un empeño a que fueran vistas, una flor disimulada, parecía encapullada, tímida, dispuesta a abrir dentro de poco pero sin decidirse aún.No me detuve en ella y escogí y escogí, quería llevármelas todas e invadir mi casa de muchas, pero muchas flores, eso quería. Al final, luego de pagar me volteé y mis ojos volvieron a chocar con ese tallo verde, frondoso de hojas redondas pero que terminaban en un gracioso piquito y en su punta una flor, como en un capullo o un bojotico. Es más, tenia como forma de fruta, parecía una ciruela de lo vinotinto y brillante que era, me acerco, la tomo y le pregunto al señor que flor era esa, me dice se llama “Beso Francés” y si, creo que hasta se parecía a un beso, tierno e intenso, imponente y dulce, son así los besos, verdad? Por supuesto que en ese instante le dije: ¡Señor deme un beso francés¡ Sin lugar a dudas quiero uno . Menudo beso¡ Y me lo lleve a mi casa, no al señor sino a la flor, jap¡ Con todo que era la flor más pequeña, fue la que mas tardó en marchitar, se empezaron a poner amarillas las hojitas de abajo hacia arriba así que la flor –el beso- duró bastante, hasta que ya no pudo seguir en la sala estar de mi casa.Lo que quedaba de la flor la lancé a la basura, sin miramientos. Tirada en una bolsa negra, los restos permanecieron allí par de días. La sorpresa la recibo cuando llegado el momento de sacar la basura parte del tallo marchito había quedado entre la bolsa y la tierra del patio, apenas un pedacito y al querer levantarlo estaba completamente adherido a la tierra, me sorprendió, me agaché y con cuidado lo desprendí del suelo, el tallo estaba literalmente prendido. Debo confesar que sentí una extraña sensación, ese beso no se quería ir de mi casa. Entonces, recordé esa linda maceta de barro que permanecía vacía, y sin mucha esperanza pero por no dejar, planté allí el tallito que apenas tenía unas raíces mínimas, rechiquitas que no daban muchas posibilidades de continuidad a ese beso. En estos días volteo y miro con orgullo como cuatro tallos se erigen al lado de un gallito de madera que les puse de compañía, de lo mas lindo luce la maceta. Y hoy al escribir esta nota, sin mayor requerimiento que el del agua eventual y sin mayor pretensión que el de ser ansiado, lo observo, lo acaricio con delicadeza y sólo espero que pronto me dé mi beso francés¡
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