Una Migaja más…
Mucho me gusta, pero he perdido ese buen hábito que me invitaba a leer. Me pasó que encontré por allá una mesita frente a un edificio oficial llena de libros, era toda una expectativa para mi, a primera vista no tenía nada de mi interés, pero insistí en una segunda vista previo a mover algunos ejemplares, siempre encuentro algo sobre lo que quiera leer y no sepa nada o algo de lo que sepa y quiera recordar, entonces, si cargo dinero me lo llevo de una y si no le digo a libro: ¡Eres mío. Vuelvo mañana por ti¡ -Claro, mas de un libro se ha ido con otro sin esperar por mi- Esos lugares me gustan sobremanera porque no tengo sobre mi presencia los ojos inquisidores de los cuidadores de tiendas de libros. Los dueños de los tarantines no son nada egoístas al permitir tocar, hojear y leer los textos, es mas, te invitan a permanecer, a la libertad de llevarse o no algún libro, a curiosear letras.
Justo en esa segunda vista, un libro añejo llamó mi atención sobre todo por el nombre y la figura de mujer en su portada, lo abrí e inmediatamente me encontré en sus párrafos. Se me antojó que el personaje principal y sobre el cual rondaba la novela se me parecía a mi o yo a ella. No se. Y me quedé y volví a leer y me volví a encontrar.
El de ella dijo:
“Me gustaba que Migaja fuera así: una mezcla de frivolidad e inteligencia aguda: de niñez y venerable sabiduría. A veces me desconcertaba, por supuesto, porque cortaba bruscamente y saltaba de un tema a otro con ligereza, como una niña que está en la escuela, atenta a la lección de la maestra, y de pronto se va por la ventana abierta tras un pájaro que pasa volando.”
“Esta muchacha está ligeramente desequilibrada, la pobre.”
“ Pero, además de hablar, Migaja miente. Es decir, para ser mas correcto, tiene el don de fabular: muchas de sus verdades no tienen validez mas allá de ella misma y de su mundo.”“Migaja era tenaz. En eso y en muchas otras cosas. Como esos bachacos que prefieren perder la cabeza y la vida antes que soltar el pellizco que han hecho con sus pinzas”
“Mentira. Me parece odiosa, insoportable, infantil, caprichosa. La aguanto porque estoy realizando con ella un experimento: el de aplicar, con ese ser humano particular llamado Migaja, las enseñanzas que aprendí a costa de la felicidad de otros seres humanos.”
“Yo ya la conocía bien: dejaba colgada su mirada en mi rostro como un sombrero en un clavo, y se iba lejos, a soñar o a pensar, a hablar conmigo desde adentro, quizás.”
Ella de ella dijo:
“Porque soy parte de él. Soy una migaja de él. Me hicieron con materia suya. El no lo cree, piensa que digo tonterías a causa de que estoy enamorada, pero es verdad. Me hicieron con su barro, con barro sobrante, digamos, con lo que quedaba. Para no botarlo, pues me hicieron a mi y me enviaron para acá.”
“Sucede que si tu me empujas, me voy hacia ti; si me buscas, me alejo; si me escupes como si fuera una semilla, me tragas; si me quieres, es como si me odiaras”
Categoría: Novela
Autor: Pedro Berroeta.
Consecuencias: Se leía en colas de ascensores, en colas de esperas, en colas de asientos, en taxis, de noche, de día. Se disfrutó pues ¡
Costo: Bs. F. 4,00
Sucede que al final me creí Migaja. Así que espero el minuto para desaparecer.












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2 Comments:
una migajita bien linda, si señor, no queda la menor duda...
A pesar de no haberla leido completa, en este pequeño fragmento encuentro y descubro a Migaja...
Una vez lei este post; pero nunca con tanta atencion como ahora.
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