Arte Caffé

27 noviembre 2007

De valentías propias y ajenas

Atrevidos¡ Osados¡ Con garra¡
Apenas una introducción de cuanto se quiere.

Se va lento. Apenas se empieza a decir todo cuanto no les gusta. Se ha entendido que es el inicio del comienzo y el final de las despedidas.

Se pide cuanto se quiere. Y todos comprenden que a veces solo es cuestión de soltar y dejarse caer.

Nuestros conatos de valentía indican que simplemente se debe dejar de hacer aquello que no nos gusta y permitirnos experimentar con la vida y disponer hacer aquello que nos causa contentura (¿Es correcta esta palabra?).

Dios y su infinito Universo nos permiten seguir teniendo elección, tener opciones.
Tomo la mía aun cuando me aleje de la presunta seguridad. Tomo la mía aunque en el fondo tenga un poco de miedo. Solo aprendo a confiar y a ser valiente.

Has tenido actos de valentias por estos dias?

Etiquetas: ,

20 noviembre 2007

No ando perdida....

Aunque si, buscando....

Direcciones Pintura de Luis Eduardo Motta que lleva por nombre Direcciones.

Todo anda bien por estos lares a pesar de mi ausencia. Gracias a los que han llamado y escrito. Los tengo presente.... pronto vengo recargada...ando un tanto desconectada del mundo virtual, pero de a poco retorno, muy de a poco. Pues me hace falta un monton, además que no son pocos los cuentos que tengo guardados je je ....

Mis ganas a veces son asi :S... tan caprichosas como la mujer de la que provienen....

Cariño del bueno para los que por aqui pasan ......

Etiquetas: , ,

10 noviembre 2007

Corazones de Azúcar (Sergio Llorens)

Hay una chica en medio de la plaza, sentada, con las rodillas junto al pecho y las manos sobre los zapatos. Alguien diría que eso normal. Y lo es. Pero es que llueve demasiado y las gotas gruesas del otoño hacen daño. La plaza es peatonal. Rodeada de árboles y bancos de madera. Veo a la chica a través de los cristales de una cafetería. A su lado hay algo rectangular, pequeño. Debe ser un móvil. Pienso que quizá se encuentre mal, que le haya pasado algo. Y decido acercarme.
No llevo paraguas, entro en la cortina de agua. He dejado mis apuntes y mis libros en la mesa de la cafetería. Cuando llego a su lado ya estoy tan mojado como ella. Me siento junto a ella, la miro con los ojos entornados y llenos de agua. La chica levanta la cabeza, me sonríe y me dice:
-No me ha llamado.
-¿Y quién tenía que llamarte?
-Él. Sabes, me lo prometió. Y yo me lo creí.
-A veces esas cosas pasan. No hay que tomarse el amor muy en serio.
-Pero es que llueve demasiado y yo no puedo más.
-Siempre va a llover demasiado. Ni tú ni yo podremos evitarlo.
-Tengo la boca llena de agua. Quiero beberme toda esta lluvia. Quiero llenarme de lo que nunca tendré.
-Tal vez nunca tengamos nada -le digo-, no hay que empeñarse en tenerlo todo.
-¿Tú tampoco tienes lo que quieres, verdad?
No sé qué decirle. Yo sólo quería rescatarla de la lluvia. Sacarla de este intenso aguacero. Y ahora estoy tan atrapado como ella.
-¿Por qué no me contestas? -me pregunta.
-Lo siento. Creo que es mejor que me vaya.
-No, no. Quédate. Mójate conmigo. Quédate hasta que deje de llover. Hasta que suene ese maldito teléfono y yo pueda decirle que se acabó. Prefiero que mi corazón se deshaga en el agua de la lluvia antes que en su boca. ¿Tu corazón también es de azúcar?
-Probablemente.
-Entonces quédate conmigo y que el tuyo también se deshaga poco a poco en la soledad de esta placita.
-¿Y qué haremos luego sin corazones? -le pregunto.
-Tendremos que buscar otros. No te preocupes. Hay muchos palpitando en cualquier parte. Ahora sólo tienes que dejar que la lluvia se lleve los nuestros. Y luego habrá que tener paciencia. Mucha paciencia.
Tumbados sobre el asfalto nos ponemos de lado. Encogidos. Con la caras pegadas y los ojos apretados. Sin darme cuenta enlazo mis manos a las suyas. Siento sus yemas deslizarse primero por mi pecho y luego por el suyo. Después me acerca su dedo índice a la boca y me dice:
-Dime, a qué sabe.
-A azúcar -le digo mientras siento el calor de su yema.
-Entonces, todavía es pronto para irnos y encontrar un nuevo corazón.


Feliz de colgarlo aqui..... Cuando no hay nada que decir, es mejor dejar las palabras y buenas letras de otros. Cariño inmenso para todos.

Cuento de Sergio LLorens

Etiquetas: ,